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KERRÍÍÍCKKK, KERRÍÍÍCKKK
Friday, 05 September 2014 10:34

Ilustración: Encarna González "niño".

Ya empiezan a marcharse las golondrinas. Nuestras oscuras golondrinas, las golondrinas de campo, las golondrinas de primavera.

Pero a cambio llegan otras del norte. Estas son golondrinas blancas, golondrinas de mar, golondrinas de invierno.

Son los charranes patinegros (Sterna sandvicensis), la alegría de la ría, cuyos reclamos: kerríííckkk, kerríííckkk, suenan por todo el litoral de la península Meca.

El charrán patinegro es un ave marina elegante, de color gris pálido uniforme, que se diferencia de las gaviotas por ser más esbelto, tener las alas más largas y puntiagudas y la cola ahorquillada. Tiene un penacho negro coronando su cabeza y su pico es fino, negro y con la punta amarilla. Patrulla mirando siempre al mar, con vuelo ágil y errático.

Su forma de pescar es una de las más preciosas de la naturaleza, pues realiza giros y cernidos, para lanzarse en picado y con gran maestría desde 10-15 m de altura a la captura de pececillos que se mueven cerca de la superficie.

A partir del mes de agosto los charranes patinegros comienzan a pasar por nuestras costas procedentes del N y O de Europa.

Desde sus lejanos lugares de cría bajan bordeando todo el litoral europeo en dirección a los cuarteles invernantes en África Occidental y Austral y pueden observarse en todas las zonas costeras españolas.

Aunque en invierno son escasos en la Península, en las Rías Baixas, sobre todo en la de Arousa abundan incluso en los meses más fríos.

Por toda nuestra franja de mar ya se pueden ver estos charranes y no fallan en puertos como en el de O Grove, Meloxo o Pedras Negras por donde patrullan aprovechando que los bancos de peces pequeños buscan refugio en los muelles.

Suelen descansar en playas arenosas cercanas a humedales como en la desembocadura del Umia, isla de A Toxa o península de Arnosa y también en las bateas de mejillón de la ría, llegando a contarse en invierno al anochecer y en una sola batea, 340 charranes patinegros.

Una vez más esta ave es otro bioindicador de buena salud, pero en este caso del mar. Son la prueba de la gran riqueza biológica de nuestras aguas, ya que indican que todavía hay abundancia de peces jóvenes de los que se alimentan.

Kerríííckkk, Kerríííckkk, sonido de otoño.

Ya han vuelto las blancas golondrinas. Otra vez es primavera, la primavera de los charranes, la segunda primavera.

 
LA COLONIA DE GARCETAS COMUNES
Saturday, 16 August 2014 14:59


Garceta común (Egretta garzetta). Ilustración: Encarna González.

La garceta común Egretta garzetta es un ave esbelta y elegante. Es una zancuda blanca, de mediano tamaño. Su cuello es largo y sus  patas son largas y negras, pero con los pies amarillos muy llamativos.

Debido a la belleza de sus plumas, en el siglo XIX fueron muy perseguidas y destruidas sus colonias, ya que estaba de moda colocar en los sombreros de las señoras los penachos de la nuca y las plumas del dorso.

La garzota (nombre en gallego), es un ave asociada al agua, ya sea dulce o salada, por eso donde haya aguas someras y tranquilas, es posible ver estos ardeidos.

En O Grove es abundante en invierno ya que recibe aportes de aves norteñas, llegando a contabilizarse cerca de los 300 ejemplares. Donde más abunda es en su ensenada (Complexo Intermareal Umia-O Grove), principalmente al  SE de la misma,  en la desembocadura del río Umia  y al S de la isla de A Toxa.

En verano aunque baja su número, siempre se pueden observar garcetas.

Cuando busca alimento, es un ave muy inquieta y suele remover nerviosamente el agua con las patas para descubrir sus presas. Aquí principalmente se alimenta de pequeños peces, pero también puede capturar  invertebrados, y a menudo lo hace en grupos reducidos.

Se diferencia de las otras garzas presentes en la zona, como la garza real (Ardea cinerea), en que esta es gris por encima y más grande, y difiere de la escasa garceta grande (Egretta alba), que también es toda blanca, por tener mayor tamaño y el cuello más largo, además tiene los pies negros y un comportamiento más cauto.

Pero lo extraordinario de las garcetas comunes de O Grove es que nidifican en nuestro concello, siendo la única colonia de garceta común de toda Galicia.

Esta colonia se asentó en junio de 2009, y este año también han  nidificado.

El nido de las garcetas comunes se sitúa en arbustos,  árboles o vegetación palustre. En O Grove los sitúan concretamente en un hábitat de matorral de tojo, sauce y a ras del suelo. Su época reproductora va desde fines de mayo a la segunda quincena de junio, prolongando su presencia hasta principios de septiembre. Es una especie colonial que puede sumar cientos de nidos, pero en esta colonia el número de parejas asentadas es reducido. La incubación y la alimentación de los pollos corre a cargo de ambos progenitores y las pequeñas garcetas completan su desarrollo al cabo de 40-45 días.

Aunque la población de garcetas comunes de O Grove se considera estable, el éxito de este asentamiento, único en la comunidad gallega, está sujeto a una serie de amenazas que dificultan su reproducción, entre ellas la posible predación de pollos por parte de depredadores naturales y las molestias humanas.

 
MIGRACION OTOÑAL
Sunday, 03 August 2014 15:34

Ya ha comenzado el paso posnupcial de aves acuáticas en la marisma do Vao (dentro del Complexo Intermareal Umia-O Grove), una de las mejores zonas de Galicia para su disfrute, donde se concentran miles de ejemplares en invierno y que cuenta con 5 observatorios ornitológicos.

A esta marisma están llegando las primeras aves, que procedentes del norte de Europa donde han criado debido a la gran abundancia de recursos alimenticios, comienzan a bajar hacia sus cuarteles de invierno en África, una vez finalizada la temporada de cría y al disminuir el alimento en toda la zona norteña.

Muchas de ellas en este largo viaje migratorio otoñal hacen un alto en el camino para reponer fuerzas, y aquí encuentran el lugar idóneo por la cantidad de islotes tranquilos donde descansar y por la riqueza de materia orgánica de la que se alimentan.

El día 3 de Agosto hemos contado los primeros patos, concretamente 344 ánades reales (Anas platyrhynchos), además han llegado los primeros 18 correlimos comunes (Calidris alpina), 4 correlimos tridáctilos (Calidris alba), 24 chorlitejos grandes (Charadrius hiaticula), 41 zarapitos trinadores (Numenius phaeopus), algún archibebe claro  (Tringa nebularia) y ostreros (Haematopus ostralegus).

Las gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus), han hecho acto de presencia en la marisma, destacando las juveniles de bonito color, así como 22 garzas reales (Ardea cinerea) y 7 garcetas (Egretta garzetta).

Y mirando hacia el fondo, en el islote de Tourís, 17 espátulas (Platalea leucorodia), en paso posnupcial.

Todavía es un poco pronto para disfrutar de la exuberancia del Vao, pues aún no llegaron ni los ánades silbones (Anas penelope), ni rabudos (Anas acuta), cercetas (Anas crecca), cucharas (Anas clypeata), vuelvepiedras (Arenaria interpres), chorlitos grises (Pluvialis squatarola), correlimos gordos (Calidris canutus), agujas colinegras (Limosa limosa), etc., etc.  aunque ahora sí puede "caer" algún correlimos zarapitín (Calidris ferruginea) o correlimos menudo (Calidris minuta), pero dentro un tiempo la marisma se convertirá en un espectáculo inolvidable.

 
AVES MARINAS DE PUNTA PATEIRO
Friday, 18 July 2014 15:31

Hay un cabo ideal en O Grove para las primeras horas de una mañana de verano o de finales de otoño que se llama Punta Pateiro.

Esta punta en San Vicente do Grove, que tiene por grandes “bolos” (formaciones graníticas muy  antiguas), es un saliente hacia el mar justo en la esquina NW del Concello y que hace de bisagra entre las rías de Arousa y de Pontevedra.

Desde él se divisan hacia la ría Arousana, el islote de Pombeiro,  próximo a costa (en el que crían las gaviotas patiamarillas y donde hay grandes concentraciones de cormorán moñudo), la isla de Cortegada y su archipiélago formado por la mole pétrea de Noro, la Vionta blanca y otros islotes pertenecientes al Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia.

En la ría de Pontevedra se ve otra isla, grande, también perteneciente al Parque Nacional,  Ons, y la punta de Con Negro lugar de descanso de cormoranes y láridos.

Pero en esta sección resaltamos que uno de los valores de este cabo, es la observación de aves marinas que durante su peregrinaje hacia otras latitudes migran por la costa Meca.

Por dar algunos datos, desde Pateiro se han observado en una sola jornada de observación cientos de alcatraces atlánticos de distintas edades formando rosarios en la línea del horizonte y que se dirigen hacia regiones marinas más sureñas.

También pardelas baleares, aves en “peligro crítico de extinción”, que en su peregrinaje  entre el Golfo de Vizcaya y las islas Baleares hacen un alto  para aprovecha los recursos alimenticios que le ofrecen las rías. Como ejemplo, un 4 de octubre se observaron 1004 pardelas durante 3 horas. Esto demuestra la importancia de las Rías Baixas gallegas para la supervivencia de esta especie muy  amenazada  que sólo crían en esas islas Mediterráneas.

Los cormoranes moñudos son especie “vulnerable” y emblemas de nuestro Parque, porque en él se encuentra la mayor colonia española.  Estos corvos mariños suelen agruparse por las mañanas en Ons donde pernoctan y formar bandos que se dirigen hacia las ricas aguas de Arousa, donde se alimentan, pasando muchos de ellos entre Pateiro y el islote Pombeiro. Un día,  durante dos horas de observación se contaron 507 ejemplares.

Otras aves que se pueden ver desde el cabo y no sólo en migración, sinó que van y vienen entre una y otra ría son: pardelas cenicientas, negrones comunes, págalos grandes, charranes patinegros, gaviotas patiamarillas, cabecinegras, reidoras, sombrías, gaviones atlánticos, cormoranes grandes, alcas, algún paíño europeo, así como grupitos de limícolas y otras especies no marinas que pasan rozando esta bella punta.

 
LOS VENCEJOS
Wednesday, 02 July 2014 17:43

Ilustración: Encarna González "niño".

Los vencejos  (Apus apus) o cirrios en galego, son aves urbanas, fascinantes de observar en vuelo.

Desde África llegan a España a finales de Abril para hacer los nidos en los huecos de los edificios y se marchan en Agosto a pasar el resto del año en los cielos del continente Africano, pudiendo realizar en menos de diez meses un viaje de más de 20.000 kilométros.

Los vencejos son la adaptación extrema a la vida aérea, con alas largas en forma de sable y color oscuro. Es el ave más rápida en vuelo horizontal y la única capaz de copular en vuelo. Pueden permanecer dos años en el aire sin posarse (pues sólo lo hacen cuando anidan), y duermen volando, por encima dos 1000 m de altura.

Por ser aves que sólo se alimentan de insectos son beneficiosas para el hombre porque ayudan a limpiar las ciudades de moscas y mosquitos. Y además no producen suciedad en las fachadas ni causan daños en los edificios.

A pesar de todo son especies vulnerables y su número desciende en toda España.

La razón principal es que estas aves anidan en los huecos de edificaciones viejas o antiguas y durante años las restauraciones arquitectónicas no cuidadosas taponaron estas cavidades suponiendo la desaparición de nidos, además la nueva edificación no les ofrece ninguna posibilidad, ya que las técnicas de cerramiento no dejan oquedades, anulando lugares útiles para la nidificación.

Para contrarrestar estos inconvenientes, desde hace años en Europa se protegen los vencejos. Para ello se planifican y programan los trabajos de intervenciones en obras de manera que se respecte su ciclo vital, habilitando huecos que permitan la reproducción o instalando nidales artificiales que compensen las pérdidas de nidos existentes. En España esto todavía está muy lejos.

Por suerte en el concello de O Grove aún quedan edificios donde los vencejos pueden anidar por la abundancia de grietas, huecos de tejas, persianas... y por la buena calidad del entorno.

Sería fundamental que en próximos proyectos de restauración o proyectos de nueva planta se tengan en cuenta a estos animales, de forma que se favorezca su presencia y anidamiento, dejando lugares apropiados para que los ocupen o colocando cajas nido para vencejos, compatibilizando así el hábitat humano con  el de las aves.

Los vencejos son buenos para el ser humano. Debemos seguir compartiendo con ellos nuestros veranos y nuestros edificios, porque limpian las ciudades de millones de moscas y mosquitos y porque está demostrado que son unos excelentes bioindicadores de calidad de vida de las mismas.

Como las flores o los árboles, los vencejos con su chillido “chrrríííí…!!” y sus acrobacias incansables entre callejuelas y plazas, no sólo traen bellos recuerdos de infancia, sino que llevan vida y alegría al mismo corazón Meco.

 
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