AVES LLEGADAS DE ÁFRICA


Chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus). Ilustración Encarna González.


Tras los meses de temporales invernales, en los que muchas aves acuáticas partieron hacia el norte de Europa para reproducirse, la primavera devuelve la vida al paisaje. Con ella llegan desde África numerosas especies que, tras cruzar desiertos, montañas y mares, alcanzan la península de O Grove, convertida en un auténtico refugio para la nidificación.

En el bullicioso corazón urbano de O Grove, entre plazas y calles, se despliegan los acrobáticos vuelos de los vencejos. Estas aves oscuras, de silueta en forma de media luna, son auténticas viajeras del aire: pueden pasar más de dos años sin posarse. Sus característicos chillidos, “ci-riiiiii”, anuncian la llegada del buen tiempo y llenan el cielo de vida.

Al caer la tarde, en los pinares de la comarca, como los de la isla de A Toxa, se escucha el canto monótono del autillo, un diminuto búho migrador procedente del sur del desierto del Sahara pero sin llegar al bosque tropical. Discreto y difícil de ver, pero no de oir, se alimenta principalmente de insectos, lo que lo convierte en un aliado natural de nuestros ecosistemas.

En el monte de A Siradella resuena el inconfundible canto del cuco, cada vez más escaso, mientras en la penumbra del crepúsculo se activa el chotacabras, ave de hábitos nocturnos que anida directamente en el suelo y cuyo vuelo silencioso pasa muchas veces desapercibido.

La laguna de A Bodeira se convierte en un concierto natural donde, junto al croar de las ranas, se suman los carriceros comunes, los zarceros políglotas o las tórtolas europeas entre otros muchos. Todos ellos encuentran en la densa vegetación un lugar ideal para ocultar sus nidos y criar a sus polluelos.

En los campos que aún conservan cierta actividad agrícola aparecen especies entrañables como la abubilla, con su llamativo penacho, o las golondrinas, que siguen asociadas a nuestras viviendas y a las que la tradición atribuye buena suerte allí donde deciden instalar su nido.

En el sistema dunar de A Lanzada ya crían en el suelo las lavanderas boyeras. Y en la playa se esconde uno de los mayores tesoros de nuestros arenales: el chorlitejo patinegro, un ave limícola en peligro que deposita sus huevos directamente sobre la arena. Su supervivencia depende en gran medida del respeto humano, por lo que es fundamental proteger sus zonas de cría, evitarle molestias y no llevar perros a la playa.

Pero O Grove, enclavado entre las rías de Pontevedra y Arousa, no es solo tierra: también es mar y costa rocosa. Aquí encontramos especies muy amenazadas, aunque no procedan de África. Una de ellas es la pardela balear, catalogada “En peligro crítico de extinción”, con apenas unas 3.000 parejas en el mundo. Desde sus colonias en las Islas Baleares, recorren la costa ibérica hasta Francia en busca de alimento, haciendo escala en la bahía de A Lanzada o en la ría de Arousa para descansar y recuperar fuerzas.

Otra especie destacada es el cormorán moñudo, catalogado como “Vulnerable”. De plumaje oscuro con reflejos verdosos y gran habilidad para el buceo, habita durante todo el año en nuestros acantilados, donde encuentra refugio y alimento, no necesita ir a África.

La primavera ha llegado, y con ella, las aves viajeras africanas. Es tiempo de alzar la vista al cielo, escuchar la naturaleza y valorar la riqueza que nos rodea. Disfrutemos y protejamos las aves de la península de O Grove, un patrimonio natural que depende también de nosotros.

Enviada en 29/05/2026

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