Los meses primaverales son los ideales para detenerse y escuchar el canto de las aves. La primavera está en su apogeo y los sonidos de la naturaleza se convierten en una auténtica banda sonora que nos acompaña y nos envuelve.
Recorriendo los pinares de A Toxa, los jardines de esta isla, el entorno de A Bodeira, la pasarela de la duna de A Lanzada, el sendero entre árboles que baja del “Sanatorio” hasta la playa, los campos de la parroquia de San Vicente, y todas aquellas zonas que aún conservan vegetación autóctona, podemos disfrutar de la belleza de estos cantos, de su diversidad y de la sensación de calma y felicidad que nos transmiten.
Diversos estudios de psiquiatría, psicología y neurociencia señalan que escuchar el canto de las aves puede mejorar el estado de ánimo no solo en el momento de oírlas, sino hasta cuatro horas después. Este efecto positivo está relacionado con nuestra conexión profunda con la naturaleza, algo que a menudo olvidamos en la vida diaria.
Además, el canto de las aves y los sonidos naturales en general:
• hacen más tolerable el ruido del tráfico,
• reducen la sensación de agobio en lugares multitudinarios,
• ayudan a regular el ritmo cardíaco,
• aumentan los niveles de atención y concentración,
• mejoran la agudeza mental,
• reducen el estrés,
• disminuyen los niveles de hostilidad,
• e incrementan la sensación de bienestar.
Incluso se habla de “baños sonoros naturales”, pequeñas pausas conscientes en las que simplemente escuchamos lo que nos rodea. No requiere esfuerzo ni preparación: basta con parar, respirar y prestar atención.
Solo con escuchar a las aves basta. Nada más.
Enviada en 28/04/2026