EL PAPAMOSCAS CERROJILLO UN GRAN PAJARILLO MIGRATORIO.

Foto. G. Ferreiro.


Pequeño y compacto, el cerrojillo (Ficedula hypoleuca) es un ave dulce y delicada, con cabeza redondeada, alas caídas y mirada atenta. 

En época de cría el macho es blanco y negro muy bonito, con blanco en partes inferiores (“hypoleuca” está formado por “hypo” que es “debajo” y “leuca” “blanco”), y color negro contrastado en el dorso con mancha blanca en la frente y en las alas. Fuera del período reproductor es más discreto, con dorso y cabeza pardas claras, blanco ocre en la parte inferior y alas oscuras con mancha blanca. El pico es negro y fino de insectívoro. En esta época macho y hembra son indistinguibles. Los jóvenes son pardos y marrón claro escamosos. Tiene vuelo rápido, fuerte y directo. Es solitario e inquieto pues a menudo chasquea un ala arriba y abajo. Como buen papamoscas, en zonas frondosas hace salidas desde una rama en busca de insectos aéreos y vuelve rápidamente a otra percha. A veces se posa en vallas al descubierto o baja al suelo. 

El canto armonioso lleva notas separadas con cambios de tono: “te-ví, te-ví, te-ví”, parecido al del petirrojo. Los reclamos agudos: “pic”, cortos, metálicos y machacones delatan su presencia y dan origen al vernáculo “cerrojillo”. Tal vez como el sonido de un “cerrojo” pequeño.

Con gran habilidad para cazar en el aire gracias a su ágil batir de alas, de ahí que durante el paso otoñal se alimenten preferentemente de insectos voladores del follaje de los árboles. También consumen frutas. “Ficedula” es “comedor de higos”. 

Son pajarillos forestales de bosques maduros y húmedos de montaña, especialmente robles y hayas, asimismo aparecen en pinares y encinares. Con rango altitudinal entre los 1.000 m y 1.500 m. Durante los pasos migratorios aparecen en todo tipo de terrenos con árboles y arbustos, desde bosques cerrados hasta parques y jardines. 

Nidifican desde finales de abril a mayo con una sola puesta, ubicando el nido de taza con hojas y musgo en huecos de árboles. Llegan a ocupar cajas nido. 

Se reproducen en la mayor parte del Paleártico occidental, sobre todo en el centro y norte de Europa, desde Marruecos, península ibérica, islas británicas y Escandinavia, hasta los Urales y entorno del mar Negro por el este. Es local y fragmentado en la región mediterránea. En invierno migran hacia el oeste del África tropical.

En España es una especie migratoria transahariana, sin embargo nidifica preferentemente en las cadenas montañosas que rodean la meseta Norte, siendo reproductor muy esporádico e irregular en Pirineos (salvo en Navarra), sistema Bético, Sierra Morena y algunas áreas levantinas. Falta en Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla. Destaca el flujo migratorio hacia el continente vecino durante el paso otoñal de finales de agosto a septiembre, más destacado en el oeste. La migración primaveral por el este, es en el mes de abril y en mayo. Subespecies citadas en España: hypoleuca e iberiae (reproductora en nuestro país).

En Galicia es migrador posnupcial común y prenupcial raro. En  O Grove  el mes de septiembre es ideal para detectar su presencia porque unos 100 cerrojillos pasan camino de África por esta pequeña península.

Ahora es el tiempo de disfrute del Papamoscas cerrojillo o Papamoscas negro y para ello debemos estar atentos a sus reclamos: “pic”, cortos, metálicos y machacones pero que delatarán la presencia de un dulce y curioso pajarito migrador.

E. González.


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